domingo, mayo 26, 2013

Simetría entomológica


No es fácil verla entre las hierbas del jardín, de camino a la casa de la señora McTanis. Su cuerpo, más pequeño que la primera falange anular de un humano adulto, es tan insignificante que consigue pasar desapercibido al cruzar el porche, a pesar del contraste entre su color negro brillante y el beige desvaído de los tablones del suelo. Su ascenso por la fachada, lento, silencioso, constante, es casi imperceptible. Y una vez alcanzada la buhardilla, después de arrastrarse entre el polvo, los trastos viejos y los recuerdos acumulados en aquella estancia, se puede decir que ha desaparecido del mundo de los seres grandes, aquellos para los que las grietas son grietas, no madrigueras.

Si un entomólogo entrara ahora mismo en la buhardilla, retirara varias cajas de libros viejos, una rueca carcomida y cubierta de polvo, y un par de tablones que en algún punto del pasado alguien pensó que servirían para algo llegada la ocasión, quizá podría verla. Después la capturaría, la pondría debajo de una lente de aumento y reconocería el estilizado de sus ocho patas, su abdomen redondeado, y la mancha roja con forma de reloj de arena en la parte inferior de éste. Acto seguido la metería en un recipiente con unas bolas de naftalina, buscaría una etiqueta adhesiva, escribiría en ella Latrodectus mactans, y la pegaría al recipiente justo antes de colocarlo entre su muestrario de especies.
miércoles, mayo 15, 2013

Náufrago cuántico


Estoy perdido, perdido en el infinito mutable por un error de la memoria. Cuando uno traspasa las barreras del tiempo y el espacio tridimensional, sólo la memoria puede mantener el vínculo que todo ser necesita tener con alguna realidad, y si éste se rompe…

Es algo que ya habíamos adivinado desde el principio: la línea temporal del recuerdo tenía que ser clara en todo momento, cualquier negligencia en este asunto revocaría al viajero a una ineludible pérdida de rumbo. Y lo que es peor, una conciencia desnuda no puede mantener su cohesión en la matriz de los universos por mucho tiempo. Estoy avocado a la inexistencia infinita si no soy capaz de solventar esta eventualidad. Pero, ¿cómo? Jamás hallamos una solución posible para este problema, el recuerdo es la única protección que la conciencia puede tener dentro de la mutabilidad absoluta, y su reconstrucción dentro de ella es un imposible.
martes, mayo 07, 2013

No sin mi hijo



¿Recuerdas el “teleflín” casi homónimo? Oh, qué grande, los momentos que les hizo vivir a nuestros mayores. No voy a extenderme en su argumento, implicaciones sociológicas y culturales o la calidad de la producción, no es el objeto de esta columna. Baste decir que se trataba de la historia de una madre que si hiciese falta lucharía contra el mismísimo Diablo encarnado para recuperar a su hija. Lo que fuera por ella, porque es que sin su hija… no, la mujer no podía.
sábado, mayo 04, 2013

Bisa


En memoria de mi abuela Justa, la hija de Natividad.

Cuando somos pequeños, tan pequeños que aún no hemos domado nuestra imaginación y ésta distorsiona nuestra percepción de la vida, todo lo que se salga de lo común en nuestro entorno adquiere un cariz misterioso, mágico, que, según la circunstancia y el caso concreto, nos puede inducir a la atracción o la repulsión, o incluso a las dos cosas a la vez.
En mi infancia, lo más extraño que para un niño como yo podía haber en mi casa era mi bisabuela Natividad, Bisa. Si a esto le sumamos que ella, desde que tuve uso de razón, siempre me había tratado con frialdad (porque todo su cariño lo había repartido ya entre sus hijos, nietos y bisnietos mayores que yo), no es de extrañar el profundo respeto, tan profundo que a veces se confundía con el miedo, que yo sentía por ella.

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