miércoles, octubre 30, 2013

El test de Rorschach-Perring - Paciente 02: Alejandro Castroguer


Segundo informe del Test de Rorschach-Perring, otra serie de diez manchas a través de la cual adentrarnos en el interior de otro escritor de la nueva hornada que seguro continuará dando que hablar tanto como lo ha hecho hasta ahora… o más…

El paciente de hoy, Alejandro Castroguer, nació en Málaga (1971), muy lejos de la Luna, a donde le condujo, de inmediato, su anhelo por llegar a ser astronauta. Niño feliz y adolescente inquieto que estudió pintura y música, desde muy pequeño incubó el virus de la literatura, hasta el punto de que consumió parte de su juventud escribiendo siete novelas, inéditas y posteriormente destruidas debido a su autoexigencia. Nació al mundo editorial con el alumbramiento de “La Guerra de la Doble Muerte” (Almuzara, 2010). Ha perpetrado aberraciones en forma de relatos y ha coordinado las antologías “Vintage’62: Marilyn y otros monstruos” y “Vintage’63: J.F.K. y otros monstruos” para Sportula. En 2012 empeñó las vísceras en “El Manantial”, su segunda novela publicada, redactada desde la rabia. Devoto de la música de Mahler y de los desvaríos de Maldoror, en 2013 ha escrito y editado “El último refugio” con Almuzara, continuación o cara B de “La Guerra de la Doble Muerte”. Nunca ha sentido tanta responsabilidad ni tanto vértigo como cuando la escribía, y es que el nivel de la primera parte del díptico comprometía la validez de la segunda. Tiene aún por publicar la que, para algunos, es su mejor novela, “La octava noche”, y entre manos un par de proyectos de lo más interesantes. Demasiado como para que su vena malévola no para de reír.
sábado, octubre 26, 2013

Dragonada Odyssey 2012, El Resumen


Sobre la puerta de la taberna, un cartel que dice: “Atentos al narrador”. ¿Y eso? Muy sencillo: estamos ante la enésima revisión de El señor de los anillos: hay tabernas, elfos, orcos, magos, dragones, y supuestas segundas lecturas para aquellos a los que no les baste con pasar un rato agradable leyendo una historia de fantasía o tengan que justificarse frente a terceros. Así que hay que estar atentos al narrador, aunque se enrede en soporíferas descripciones o soliloquios de nulo recorrido, ¿de acuerdo?
miércoles, octubre 23, 2013

Feriantes interesados


No sé si habrán escuchado alguna vez el proverbio “cada uno habla de la feria según le va en ella”. Según fuentes de solvente erudición y fiabilidad (Internet, jeje), esta expresión aparece en La Celestina por primera vez, y el caso es que, salida de ahí o de donde sea, es una frase hecha de extendido uso y que viene a significar algo así como que cada uno da una versión de las cosas según su punto de vista personal, obviando cualquier objetividad a la hora de transmitir la idea.
                Hasta aquí todo bien, me parece normal que la gente, cerebros encerrados en una oscura prisión cuyo único contacto con el mundo son un cúmulo de estímulos enviados por unos sentidos que váyase usted a saber con qué fidelidad responden a la realidad exterior, dé su versión personal o personalísima de las cosas. El problema, que es adonde yo quiero ir, es cuando esta distorsión de la realidad, del mensaje transmitido, de lo que otros pensarán a través de nuestras palabras, se hace de una forma interesada, sacando mendaz provecho de la confusión creada.
sábado, octubre 19, 2013

Dramatis personae


Hay personas tan afectas a la razón y atadas a la realidad que creen que nosotros, los dramatis personae, los arquetipos que damos sustancia a las historias con nuestro paso por ellas, somos simplemente eso, fantasías, elucubraciones sin un sustrato físico, quimeras. Otros, sin embargo, dotados de una imaginación más fértil y capaces de soñar despiertos, piensan que somos entidades vivas, aunque irreales, que pasamos nuestra existencia saltando de historia en historia, viviendo multitud de vidas y renaciendo en nosotros mismos a cada relato que protagonizamos; inmortales ajenos a las penurias del ser, a sus miedos y su problemática. Ni unos ni otros conocen la verdad y, aunque sea cierto que nuestra esencia es fantástica y no física, aunque pasemos nuestras vidas saltando de historia en historia y renaciendo con ello, aun así no dejamos de ser entes vivos que, como tales, tenemos que luchar por nuestra existencia. Estamos tan atados a los caprichos del destino como cualquier otro, y siempre temiendo la llegada del silencio, ese que nos puede relegar al olvido y por ende a la muerte. No, no somos inmortales; al menos la mayoría no lo es, si bien existen casos señeros en los que se alcanza ese estado. No todos podemos ser un Quijote, un Raskolnikov, un Billy Pilgrim o un Henry Wotton que, a fuerza de ser evocados una y otra vez, se eternizan en la memoria de las personas a lo largo de los siglos, alcanzando así la inmortalidad. La realidad suele ser otra muy distinta, una realidad dura y secreta que, aquí y ahora, me veo en la necesidad de desvelar, no en busca de piedad o lástima, sino simplemente de comprensión.
miércoles, octubre 16, 2013

El test de Rorschach-Perring - Paciente 01: Juan Ángel Laguna Edroso


Los conocéis por sus obras, por la huella que dejaron sus trabajos en vosotros, los comentarios que leísteis por ahí sobre las mismas, la expectación que levantan sus últimos lanzamientos y la fama asociada a sus nombres; los conocéis por sus palabras, las que intercambiasteis con ellos en aquel evento literario, las que iban acompañadas por una cerveza en un bar, las frases que colgaron en la red social de turno o la opinión que dejaron en el foro que frecuentáis; los conocéis por sus actos, la charla que dieron durante las jornadas en las que los conocisteis en persona, la presentación que hicieron y que os dio la oportunidad de ver sus caras, la lectura pública y apasionada de la que fuisteis partícipes.

Ahora, cuando ya los conocéis por sus obras, sus palabras y sus actos, el doctor Perring, a través de su revolucionario test de Rorschach-Perring, os va a mostrar en diez manchas eso que aún no conocéis de ellos, una mirada hacia lo que se esconde tras sus ojos, una visión de sus miedos y sus anhelos, de lo que los hace ser personas…
sábado, octubre 12, 2013

Al sur del cielo




Al sur del cielo hay un erial maldito donde ni siquiera Dios se atreve a entrar. Un inmenso sol rojo sangra su luz sobre el suelo estéril en cuyo seno sólo el polvo crece, y los lamentos de ángeles suicidas que se cortaron la eternidad de un tajo se suman al gemido del viento que cruza la llanura.



Al sur del cielo vive una ballena atrapada en la lágrima de un gigante, y cuando coletea intentando escapar de su prisión llueven sueños falsos sobre el destino de la humanidad. Los hijos del futuro juegan con el barro que se forma, y construyen torres truncadas donde encerrar a sus princesas prometidas.
miércoles, octubre 09, 2013

Musas problemáticas




Según la versión de Hesíodo de la tradición helénica, el dios Zeus, rey del Olimpo y un auténtico donjuán por lo que sabemos de él (por lo que nos contaron tanto Hesíodo como todos los demás), cierto día se cruzó con Mnemósine, una titánide (el femenino de titán, otro concepto que, al igual que los dioses y el resto de fauna mitológica, usaron los griegos para personificar y así comprender un poco mejor aquello a lo que no llegaban sus entendederas), se encaprichó de ella y, como al parecer era irresistible y le gustaba dejarse querer (entre otras cosas), se la ligó y estuvo nueve días con sus nueve noches todos repletitos de horas dándole al sexy time que vaya tela si aguantaba el muchacho (me río yo, o más bien él, del sexo tántrico), con una potencia, cómo no, divina, porque, aquí entre tú y yo, nosotros no le hubiéramos durado ni medio asalto a la moza titánica, que andaba de potencia más o menos igual que el otro, que para eso también era divina en todos los sentidos.
A resultas de la coyunda, y como en estas cosas los dioses griegos eran muy especiales (otros también lo son, que me sé de uno que te embaraza a través de ángeles mamporreros, cosa que no sé si se terminó de creer el marido de la embarazada; yo no lo hubiera hecho), la embarazó nueve veces (lo dicho, si nos coge a uno de nosotros en medio nos parten por la mitad), y un tiempo después Mnemósine tuvo nueve crías que, con unos padres así, salieron tan especiales como se podía esperar, cada una de ellas con la capacidad de inspirar a los ejercientes de algún arte o ciencia (según una leyenda urbana reciente, hubo una décima que se especializó en inspirar coyundas titánicas, pero ésta se la ha quedado Nacho Vidal para él solito).
                Con el tiempo, el concepto de musa pasó por el magín de los romanos y otras tantas culturas que fueron sucediéndose, hasta llegar a nuestros días convertido en una forma de galantear a muchachas o muchachos, origen etimológico de la palabra música, sinónimo de inspiración, o excusa para ciertos vicios de aficionados a la escritura (como siempre, repito mi letanía: aficionado a la escritura, escritor novel, en ciernes, escritor a secas o lo que sea, que cada uno gobierna su ego como quiere), que es el uso que yo le voy a dar para la columnita.
sábado, octubre 05, 2013

Dos vidas se apuestan, la muerte gana




Dos corazones frente a frente, odio y temor, venganza, culpa, vida y muerte. Sombrero, espuelas, canana, dos pistolas aún silentes, prestas sus doce balas. Un segundo que se estira interminablemente, silencio en la mañana, y la ley ausente.

El diablo sonríe, el buitre grazna; dos vidas se apuestan, la muerte gana.

La calle tendida de un hombre a otro, la vida parada, y el viento en reposo. Paso a paso entre las casas de este pueblo silencioso, de ciudadanos sin alma, ventanas cerradas cuajadas de ojos, y una cruz siempre tallada para la tumba de otro.

Última mano, descubre tus cartas; dos vidas se apuestan, la muerte gana.

Cruce aciago de destinos, con marchamo de venganza y derecho de castigo. Pasa un ángel, dos descargas, cae al suelo el inquilino de una tumba ya cavada, y cede al polvo el rojo vivo de su vida derramada y de sus sueños perdidos.

La vieja historia mil veces contada: dos vidas se apuestan, la muerte gana.





jueves, octubre 03, 2013

Lovely Blog Award


Señores, señoras, empiezo a sospechar que hay gente que me aprecia. No sé si será porque soy un puñetero, como duda alguien, porque cuento chistes graciosos, como duda la mayoría, que no se ríe, porque escribo cosas interesantes, como dudo yo, porque mi hermana se lo ha currado con lo de la presentación del blog, que eso sí tiene sentido, o por algún otro oscuro motivo que no logro vislumbrar, pero el caso es que me han mencionado de otro premio-cadena de estos que impulsan la blogosfera, en esta ocasión el Lovely Blog Award, de la mano de L. G. Morgan y su Literatura con estrógenos
                Por mi parte encantado, más feliz que una lombriz (como diría el gran Juan Antonio Cebrián) con esto de que se me coloque en la estela de otros blogs interesantes y así conseguir algo de atención, y sobre todo agradecido, que es de bien nacidos: muchísimas gracias, Morgan.
                Y ahora al lío, que es cumplir con los requisitos que implica aceptar el galardón, que son, una vez más, contestar una serie de preguntas, preparar una batería de cuestiones para los siguientes eslabones de la cadena, y dar mis candidatos; espero andar acertado con todo ello…
miércoles, octubre 02, 2013

Amigos de la vara verde




A mí siempre me han hecho mucha gracia las expresiones populares, esas frases hechas tan cargadas de verdad que, aunque a veces se refieran a la viga en el ojo propio, no podemos evitar sonreír al escucharlas. Entre mis favoritas en estos momentos está alguna clásica como “ser más guarro que una mano”, otra más moderna (sin sentido antes de los porteros electrónicos o en lugares en los que no los haya) que es “te van a quemar el portero” (por tener un hijo/a muy guapo/a; ésta Kachi y su mujer no la pillaron y tuve que explicarla, qué bochorno) y un par de ellas que recuerdo de boca de mi amigo Ángel Vela: “tener más tonterías que un puesto de pitos” (con acento sevillano tiene mucha más gracia, ahora que lo leo) y “temer más que a una vara verde”, que es la elegida para esta columna.

                En la literatura, en las artes en general, a todos los niveles, en todas las épocas, hay críticos a los que se teme más que a una vara verde, son como el “comentarista feroz” del que ya hablé en El Hombre y la Letra, esos que suelen dejar un cierto rastro de bilis tras sus comentarios. A veces tienen más razón que un santo, otras andan tiesos de la misma, que de todo hay en la viña del Señor. Pero el caso es que, siempre que esa bilis no nos salpique o no nos bailen el agua, o aunque nos salpique pero no seamos más que uno entre tantos que se llevan los palos (mal de muchos…), este tipo de personajes atraen y/o son respetados; es decir, que nos gusta la vara verde, no lo podemos negar, somos amigos de la vara verde…
martes, octubre 01, 2013

Premio Liebster



Todo el que tiene blog sabe de qué va esto, se trata de uno de estos premios en cadena que un bloguero concede a unos cuantos blogueros, éstos al aceptarlo lo conceden a otros cuantos, y así hasta que la iniciativa muere en algún blog triste y abandonado en algún rincón de la red. Por el camino, unos cuantos de esos blogueros se llevan la alegría de que alguien se acuerde de su (más o menos) olvidado rincón, conocen algún que otro blog que les pueda interesar para el futuro, se gana alguna visita aunque sea de rondón, y de paso se conoce gente, que también es parte del objetivo.

                El premio que a mí me ha tocado es el Liebster, que me llegó de la recomendación de Pedro López Manzano y su Cree lo que quieras (gracias, socio, todo un honor), a éste le llegó de Aitor Solar y Disportancia, y así hasta remontarnos a la mente del que se le ocurrió (o imitó) la idea de la cadena. La aceptación implica colgar el logo del premio, contestar una serie de preguntas, y preparar otras tantas para los blogs con lo que yo crea que debe seguir la cadena. Ahí vamos:

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Para enfermos de aburrimiento alérgicos a la pasta de celulosa, para exiliados de bibliotecas con tiempo pero sin estantes, para marineros de la red con tendencia a hacer parada y fonda en tabernas de relatos, para viajeros de sillón y amantes de la aventura estática, para todos ellos y para ti mismo se abre esta consulta, la del doctor Perring, enhebrador de palabras, zurcidor de conceptos y trazador de historias.


Tratamiento único y definitivo: tú pones los segundos;el que suscribe pone las letras.

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