sábado, octubre 12, 2013

Al sur del cielo




Al sur del cielo hay un erial maldito donde ni siquiera Dios se atreve a entrar. Un inmenso sol rojo sangra su luz sobre el suelo estéril en cuyo seno sólo el polvo crece, y los lamentos de ángeles suicidas que se cortaron la eternidad de un tajo se suman al gemido del viento que cruza la llanura.



Al sur del cielo vive una ballena atrapada en la lágrima de un gigante, y cuando coletea intentando escapar de su prisión llueven sueños falsos sobre el destino de la humanidad. Los hijos del futuro juegan con el barro que se forma, y construyen torres truncadas donde encerrar a sus princesas prometidas.




Al sur del cielo es donde va mi alma cuando llega el invierno al corazón. Dice que allí los recuerdos pesan menos, que el miedo no asusta, que el dolor no se siente. Pero cada vez que regresa luce una cana más en su cabellera, y una arruga más en su rostro, y una pena más en su mirada.



Al sur del cielo no se escucha el llanto de los seres queridos, porque las cosas de los hombres no tienen allí razón de ser. Allí sólo moran los demonios que, cuando la conciencia se distrae, asaltan a los durmientes y se llevan su paz para mercadear con el señor de la nada que sucederá a las edades.



Al sur del cielo, sobre la arena, están trazados una infinidad de rastros, uno por cada hombre que ha sido, es o será. Y dicen que es el destino lo que está allí escrito para cuando llegue el momento de cerrar las cuentas de la creación, allá por el final de los tiempos.  



Al sur del cielo le canta un coro de bebés muertos, y la melodía de llantos y gemidos anuncia mil años de penurias para todas las naciones del mundo. La suerte está echada, y vea el que quiera ver, y dibuje en su pensamiento una noche sin luna ni estrellas, negra como boca de lobo, y flotando sobre ella el lamento eterno de los condenados.



Al sur del cielo me llaman. Es un susurro constante que rueda por las paredes, que me persigue por las estancias, que me acaricia la voluntad intentando seducirla. Son las sirenas de Ulises las que oigo, desterradas del mito por un dios al que no supieron satisfacer, y ahora prisioneras de su propio encantamiento y su lascivia.



Al sur del cielo miran las tumbas de los ateos y le rezan sus hijos, porque así, llevando sus esperanzas y sus anhelos tras la espalda de Dios, creen que pueden ocultar sus pecados al ojo que todo lo ve.



Al sur del cielo no crece la ilusión, como en el alma del hombre desengañado, ni medra la alegría, como en el seno del resentido; es un lugar oscuro y frío, una entelequia dolorosa, una excusa del lenguaje que usan los tímidos para desnudar su espíritu ante los curiosos y confesarles que se sienten… al sur del cielo.



6 comentarios:

  1. Nunca deberías darte por vencido. Escritores de tu valía son los que me gustan de verdad. Enhorabuena.

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    1. Muchas gracias, Alejandro, por pasarte y por los ánimos que siempre me das. Cuando hables con Tibu en la presentación de Calzado en Córdoba, él te podrá coontar que sigo ahí, con las mismas ganas e ilusiones, más o menos. Aunque no disponga de mucho tiempo, aunque la vida me atropelle con sus prisas en más de una ocasión, no dejo de darle a la tecla, ni pienso dejarlo en un futuro cercano, medio, lejani ni infinito. Te aseguro que todos los mencionados en este mensaje nos vamos a cruzar en más de una y de muchas ocasiones, y que nos vamos a reír hasta que nos duela la mandíbula; palabra de "er Caniho".

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  2. ¿Por qué me recuerda esto a mí a Semíramis? :P

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    1. Pues supongo que por poner algo, porque esto es de unos cuantos años antes de hablar de Semíramis, de un Reto en el que se pedía un texto surrealista (no se me ocurrió otra forma de hacer surrealismo). ;)

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  3. Joder, qué bonito y qué triste, es de esos textos que te tocan.
    Con lo que uno escribe así, de dentro p'afuera, sin mucha transformación (o premeditación) puede ocurrir que resuene en otro o que no (o eso me dicen a mí, que a veces es más para el autor que para el lector). Supongo que la cuestión será cuánto necesite cada cual, a la hora de leer, la racionalidad.

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    1. Muchas gracias, Morgan, por pasarte y por tus palabras de ánimo.
      Lo que ya he dicho más arriba, que esto fue parte de ese maravilloso Reto del que tantas veces he hablado y que tanto significó para mí. No tengo claro que hubiera probado con un texto surrealista sin ese acicate de por medio.

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