Para enfermos de aburrimiento alérgicos a la pasta de celulosa, para exiliados de bibliotecas con tiempo pero sin estantes, para marineros de la red con tendencia a hacer parada y fonda en tabernas de relatos, para viajeros de sillón y amantes de la aventura estática, para todos ellos y para ti mismo se abre esta consulta literaria, la del doctor Perring, enhebrador de palabras, zurcidor de conceptos y trazador de historias.


Tratamiento único y definitivo: tú pones los segundos, el que suscribe pone las letras...

Mostrando entradas con la etiqueta Novelas por entregas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Novelas por entregas. Mostrar todas las entradas

viernes, abril 26, 2013

Escoria estelar IV



IV



De camino a la nave, contento por el dinero que me había ahorrado en el enmascarador, e ignorando las quejas de Roy porque decía que aquello no era lo que él había pedido, nos cruzamos con Ralphie y El Grumete, que también habían cumplido con su parte. Si a nadie se le ocurría montar una fiesta en la órbita de algún prostíbulo de ruta sideral, teníamos suficiente para una buena temporada. Aquellos dos también se quejaban de que les había dado poco dinero para todo lo que habían tenido que comprar, y que el material acopiado prometía más disgustos que satisfacciones. A fastidiarse tocaban, uno no monta un imperio comercial galáctico de la nada si no es a base de apretarse el cinturón y ahorrar lo máximo en todo lo que se pueda.

jueves, abril 11, 2013

Héroes de Anzio V


V

―¿Qué dicen por radio, han conseguido pasar o no?

            ―Aún nada, señor, siguen combatiendo. Nadie va a llegar al menos por unas horas. Tendremos que seguir aguantando hasta la madrugada.

            ―Pues aguantaremos. No se pueden desperdiciar balas, hay que estar atentos a todos sus movimientos, aprovecharemos la posición todo lo que nos sea posible. Si tienen agallas suficientes, que vengan a por nosotros.

            ―¡Señor!

            ―¿Gambino?

            ―¡Allí, tanques!

            ―¡Dios! Espero puedan pararlos esos muchachos. Nosotros no les podemos ayudar desde aquí. Concentrémonos en cubrir nuestra zona. ¡Allí!

            Un grupo de alemanes avanzan hacia la zanja que defienden varios desgraciados. Les precede el vuelo de varias granadas. Explosiones, humo, confusión. Están lejos, pero no demasiado. La Browning, trata de cortar su trayectoria. Wilson intenta hacer blanco, Olson también. Uno de los alemanes cae, el resto llega a la zanja y se lanza a bayoneta calada contra los rangers atrincherados en ella. Gritos, pavor, más confusión. Uno de los rangers atraviesa carne con el machete, un alemán lo derriba y lo remata a culatazos. Gambino hace blanco, Wilson también. Todos los rangers han caído, ahora son tres alemanes los que tratan de aprovechar la cobertura de la zanja. El fuego se centra sobre ellos, otros los cubren desde posiciones más lejanas.

miércoles, marzo 27, 2013

Escoria estelar III


III


Llevábamos horas de viaje, ya habíamos salido del sistema Xutt, y cada vez estaba más cabreado. Me llevaban los demonios, me subía la bilis por la garganta y… ¡argh! Pero no podía hacer nada. No era como cuando el ceporro de Words o el cerdo de Wallnuts me sacan de mis casillas, o como cuando Félix se mete en algo en lo que no se tiene que meter; es decir, en cualquier cosa. No, esto era diferente, porque no podía mandar al infierno a todo el mundo o recordarles más parientes fallecidos de los que ellos mismos son capaces de recordar. Words y Wallnuts me lo tienen que aguantar, porque soy el capitán, maldita sea, pero Ernst de Weiss era un cliente, el iris en el escáner, el que soltaba los créditos, y no podía amenazarle con arrojarle al vacío, al menos de momento.

martes, marzo 12, 2013

Héroes de Anzio IV


IV



La posición a la que acceden es mejor que las zanjas que dejan atrás: tres flancos cubiertos, un frente que defender. Gambino le ayuda con la Browning, Wilson sigue pidiendo socorro por radio. A lo lejos una posible señal de salvación, una columna de jeeps artillados que embiste el flanco alemán. Agallas más que otra cosa. Por otras zonas algunos grupos de los suyos también parecen ver la luz. Un nido alemán cae ante la furia de la desesperación, el horror de la muerte a quemarropa.

            ―Vamos a intentar crear una cabeza de puente aquí. Atentos a la línea de avance, los muchachos están saliendo, hay que apoyarles. Wilson, ¿qué dicen por radio?

            ―Señor, no… Al parecer están bloqueados en un lugar llamado Isola Bella. Dicen que aguantemos.

            ―Maldita sea.

            ―Ya está listo, señor ―acaba Gambino.

            Olson se aferra a los gatillos. En la distancia un grupo de alemanes corre a reocupar una posición. La Browning se arranca con su ladrido afónico, con su aliento de fuego. El retroceso le corre por los brazos, le encrespa el corazón. Dos enemigos se estremecen, caen. Un tercero consigue ponerse a cubierto, tal vez herido.

jueves, febrero 28, 2013

Escoria estelar II


II



Xutt es el sistema más exclusivo del universo. Nadie puede entrar en él si alguien de dentro no le ha llamado. Allí sólo viven monarcas retirados, viudas de almirantes, familias de magnates o estrellas del espectáculo. Los recursos que uno de sus habitantes gasta en una hora podrían servir para mantener a una familia del borde exterior durante un año. Así es Xutt, opulencia en su máximo esplendor, alta nobleza, grandes fortunas, honor, lujo; por eso me escamaba que nos hubieran llamado de allí, precisamente a nosotros. Pero si Roy decía que el contrato estaba en regla, es que estaba en regla, y si decía que el contacto era de fiar significaba que ya lo había rastreado por la holored hasta conocer el nombre de los abuelos del último médico que le pasó consulta. Así es Roy, con él no hay corazonadas ni presentimientos que valgan.

         Sólo hay una forma de acceder al sistema planetario de Xutt, un pasillo de entrada estrecho y vigilado por varios acorazados, destructores, fragatas y una constelación de cazas. Cualquier fragmento de meteorito que se acerque por algún punto no autorizado será desintegrado de inmediato por otras tantas naves que vigilan sin descanso los límites del sistema. Cuando se pasa el perímetro de seguridad es el peor momento para una equivocación o un malentendido. Mientras declaraba asunto y destino a los del puesto de entrada, rezaba por que ninguno de mis patanes saliera con alguna de sus locuras. Sólo en Roy confío para estas cosas, aunque a veces demuestre tener la sensibilidad de un cadáver congelado.

sábado, febrero 16, 2013

Héroes de Anzio III


III



Ocho y media de la mañana. Por fin se ha conseguido acabar con los pilotos del segundo StuG. Hay hombres acercándose a él con sticky bombs, valientes que se juegan la vida por darnos una oportunidad a todos. Un francotirador hiere a uno de ellos en la pierna. Cae, se detiene, la torreta se gira. Un destello le da la despedida de este mundo antes de hacerlo pedazos. Un puñado de hombres se ha lanzado sobre la estación de trenes. Podría ser un buen refugio, una retaguardia.

            ―Sargento, ¿avanzamos?

            ―Sí, hasta las casas, pero sin perder de vista la estación ferroviaria, podría ser un sito al que escapar.

            ―¿Y la carretera?

            ―Nos queda demasiado lejos.

lunes, febrero 04, 2013

Escoria estelar I

I


Según me dijeron en alguna ocasión, no se puede pensar con claridad cuando uno vuela más rápido que el sonido, sobre todo si se viaja en una nave de descenso desconocida, averiada por varias descargas láser, y una constelación de avisos en inquietante rojo parecen anunciar lo que ya se ve desde el visor frontal: el suelo se acerca a mucha velocidad, demasiada si se quiere conservar una consistencia superior a la de la mermelada de frambuesa.

Es mentira lo que me dijeron; se piensa. Yo al menos no dejaba de pensar en unos cuantos nombres de la saga dinástica de mi amigo Béla Words, y no lo hacía en buenos términos, todo sea dicho.

domingo, abril 10, 2011

Pride Mountain V


V

El patriarca lo organiza todo rápido, es un auténtico general: Bill se irá con unos muchachos a buscar en la mina de esos dos fulleros, por si hubieran sido tan estúpidos de demorarse allí. También manda gente a los caminos principales, que paren la diligencia si hace falta. Tiene que encontrarlos, es una cuestión de honor. No le importan los malditos diez mil, más gana al día y no tiene en qué gastarlo. Nadie deja a Abe Raddock con un palmo de narices, ésa es la cuestión. Prefiere perder la vida a ser humillado, engañado, estafado.

lunes, marzo 21, 2011

Héroes de Anzio II




II

―¡Sargento, estamos acabados!
―Tranquilícese, Wilson.
―¡Dios, no tenemos nada que hacer aquí en medio, y están por todos lados!
―¡Hay que volar los StuG! ¿Dónde está Jordan?
―Ya ha ido para allá con sus muchachos.
Un sonido, como un campanazo sordo seguido de un estruendo metálico, les avisa de que los chicos de Jordan ya han llegado hasta allí.
―¡Bien! ―dicen al unísono.
Truman se asoma para ver el espectáculo. Uno de los StuG está destrozado, en llamas. Una antorcha humana trata de salir por la escotilla, se engancha, está atrapada. No hay una bala para ese desgraciado entre las que cruzan por todos lados, mala suerte. Vuelve a cubrirse.

lunes, julio 19, 2010

Pride Mountain IV


IV

Hay un rancho en Castle Rock donde no se cría ganado de ningún tipo ni se cultiva nada, con una amplísima casa enclavada en la alta colina que domina toda la propiedad. De fachada oscura y descuidada, la Mansión Raddock se asemeja a un enorme cuervo posado en medio de aquel erial. Un inmenso establo, tres silos, varios almacenes y otras tantas hileras de cabañas completan el paisaje. Hay hombres entrando y saliendo del gran caserón, preparando caballos, patrullando por los alrededores como si de un fuerte en tierras fronterizas se tratara. A la entrada de la propiedad, pintado en un arco de madera sostenido por dos recios postes se puede leer “Pride Mountain”, el nombre del lugar desde donde se rigen los destinos de todo Castle Rock.

viernes, julio 16, 2010

Héroes de Anzio I


I

Italia, finales de enero de 1944. La situación en las playas de Anzio comienza a volverse preocupante. Tras dos días de tranquila incertidumbre, y debido a la inacción del Mayor General John Lucas, las fuerzas alemanas parecen haberse reagrupado y ahora, seis días después, el fuego de artillería barre los escasos dieciséis kilómetros de playa en los que tratan de sobrevivir sus hombres, la 3ª División de Infantería americana y la 1ª División de Infantería británica. No importa si ha sido una confusión, una orden malinterpretada o extraviada en su recorrido por la cadena de mando, o un error de cálculo de esos que cuestan vidas. Ya no importa, lo que debería haber sido un ataque certero a la retaguardia de la Linea Gustav no es más que un mísero montón de arena sobre el que muchos buenos soldados con su correspondiente material corren peligro de ser capturados o machacados. Espacio, necesitan espacio. La situación es desesperada; las medidas también.

jueves, julio 15, 2010

Pride Mountain III


III

Los pálidos rayos del alba se cuelan entre las contraventanas de una modesta casa a las afueras de Castle Rock. En una cama amplia, demasiado para una sola persona, Mick Bridges abre los ojos al nuevo día y se levanta para cumplir con la rutina en la que se ha convertido su existencia. Se dirige al cuarto de su hijo y lo despierta con un beso y un cariñoso tirón de pelo. Cuando el muchacho abre sus ojos azules, no puede evitar una punzada en el corazón por el recuerdo de otros ojos azules y de otro tiempo no tan lejano. Después se dedica a rehacer las camas, primero la de su hijo, después la suya, mientras el rubio muchacho se encarga de encender el hornillo con las agonizantes ascuas de la chimenea y un poco de paja.

martes, julio 13, 2010

Pride Mountain II


II

A varios metros en las entrañas de una colina, arropados por la escasa luz de un quinqué polvoriento, dos ojos oscuros se desesperan tratando de encontrar una veta que nunca aparece. Sobre ellos el brillo de la fiebre, la que impulsa a los hombres a dejar casa y familia atrás para perder la salud en busca de un sueño. Dos golpes más con el pico, otra mirada, el pico, la mirada, el pico, la mirada…
―Claude. ¡Claude! ―se escucha una voz a la entrada de la mina. Claude deja el pico y la ilusión por un rato, lo justo para concederle a sus pulmones y a su vista una tregua.
Fuera está August Luzar, su socio, su compañero de penurias, su amigo. Como siempre que una idea extraña anda rondándole por la cabeza, Luzar ataca su pipa con caladas cortas y rápidas, llenándose de humo, que luego deja salir por nariz y boca en un torrente espeso que se le enreda en la poblada barba. Se muestra nervioso, dando vueltas de un lado a otro como un lunático, murmurando…

domingo, julio 04, 2010

Pride Mountain I



I
Una mañana cualquiera, fría, con ráfagas de viento persiguiéndose unas a otras por la pradera. Recién amanece, y el olor del café borboteando en el cazo me da los buenos días. Mi mustang, suelto como alma libre que es, rebusca entre los matojos resecos unas cuantas hojas verdes con las que santificar la mañana.
―Buenos días, que no te lo había dicho antes. ―Él me mira, entiende, y con un relincho gozoso me responde. Patea el suelo, le llama el camino. A mí también.
Café solo y sin azúcar, ¿cómo si no iba a ser en medio de la nada? Tres tragos hirvientes empujando dos trozos de tocino salado. Morral cerrado, silla lista, alforjas dispuestas, un surtidor de muerte a la diestra y otro a la siniestra. Faldas de nácar llevan las niñas de mis ojos; Colt Navy, un arma para una guerra.
Del horizonte aún penden unas hebras de noche cuando me hago una vez más al camino. A paso calmo, sin prisas, sin pausas, voy robando millas a la pradera en busca de una persona. En una bala escribí su nombre, en otra su apellido, dos más son una promesa, y otras ocho son trozos de rabia que pondré de mi parte. Sea una muesca más en mi vida, una muesca profunda.

Exportar para leer en tu ebook

En BLOXP puedes exportar este blog, o parte del él, para leerlo desde tu ebook. Sólo necesitas esta dirección de RSS:

Contador de visitas

Copyright de los textos Manuel Mije © 2013. All Rights Reserved.
Twitter Facebook Favorites More

 
Design by Free WordPress Themes | Bloggerized by Lasantha - Premium Blogger Themes | Powerade Coupons