Para enfermos de aburrimiento alérgicos a la pasta de celulosa, para exiliados de bibliotecas con tiempo pero sin estantes, para marineros de la red con tendencia a hacer parada y fonda en tabernas de relatos, para viajeros de sillón y amantes de la aventura estática, para todos ellos y para ti mismo se abre esta consulta literaria, la del doctor Perring, enhebrador de palabras, zurcidor de conceptos y trazador de historias.


Tratamiento único y definitivo: tú pones los segundos, el que suscribe pone las letras...

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sábado, septiembre 06, 2014

Competencia desleal



Sobre el tiempo de otros y la envidia que produce en los que no lo tenemos...

miércoles, diciembre 04, 2013

Betún por si hace falta



Columna OcioZeta-Sevilla Escribe. Otras formas de publicar, pero siguen siendo escribir...

miércoles, noviembre 20, 2013

El camarote de los Marx y la selección antinatural



Columna OcioZeta-Sevilla Escribe. Cuando la oferta es mucho mayor que la demanda afloran virtudes espurias...

miércoles, noviembre 06, 2013

Si tu etiqueta te arrincona...



Columna OcioZeta-Sevilla Escribe. El mal de las etiquetas, un problema... ¿insalvable?

miércoles, octubre 23, 2013

Feriantes interesados



No sé si habrán escuchado alguna vez el proverbio “cada uno habla de la feria según le va en ella”. Según fuentes de solvente erudición y fiabilidad (Internet, jeje), esta expresión aparece en La Celestina por primera vez, y el caso es que, salida de ahí o de donde sea, es una frase hecha de extendido uso y que viene a significar algo así como que cada uno da una versión de las cosas según su punto de vista personal, obviando cualquier objetividad a la hora de transmitir la idea.

                Hasta aquí todo bien, me parece normal que la gente, cerebros encerrados en una oscura prisión cuyo único contacto con el mundo son un cúmulo de estímulos enviados por unos sentidos que váyase usted a saber con qué fidelidad responden a la realidad exterior, dé su versión personal o personalísima de las cosas. El problema, que es adonde yo quiero ir, es cuando esta distorsión de la realidad, del mensaje transmitido, de lo que otros pensarán a través de nuestras palabras, se hace de una forma interesada, sacando mendaz provecho de la confusión creada.

miércoles, octubre 09, 2013

Musas problemáticas




Columna OcioZeta-Sevilla Escribe. Sobre ciertas musas que, más que inspirar, entorpecen a los autores...

miércoles, octubre 02, 2013

Amigos de la vara verde




Columna OcioZeta-Sevilla Escribe. Hablemos de esos críticos un poco... puñeteros, y la espectación que levantan... 

miércoles, septiembre 25, 2013

Y al séptimo día... se perdió



Columna OcioZeta-Sevilla Escribe. Sobre la pérdida de la pasión y la intensidad en algunos autores...

miércoles, septiembre 18, 2013

Publicidad de los chinos



Columna OcioZeta-Sevilla Escribe. Sobre las diferentes formas de promocionarse...

domingo, julio 14, 2013

De prestidigitadores y "magos" o El síndrome de Saulo de Tarso



Columna OcioZeta-Sevilla Escribe. Mientras no me digan que es magia, aceptaré el truco...

martes, mayo 07, 2013

No sin mi hijo



Columna OcioZeta-Sevilla Escribe. Sobre ese empecinamiento que a veces puede ser estéril y negativo...

martes, abril 30, 2013

La trampa del escritor cinematográfico


Columna OcioZeta-Sevilla Escribe. Un problema que puede frustrar a este ente surgido de la sociedad del cine y la televisión...

lunes, abril 01, 2013

Las tareas del lector



Columna OcioZeta-Sevilla Escribe. Hasta qué punto se le puede pedir al lector que se implique en nuestro texto...

lunes, marzo 04, 2013

Numantina



Columna OcioZeta-Sevilla Escribe. En defensa de las publicaciones electrónicas...

domingo, febrero 24, 2013

Tres visiones de Solaris


Presentación-Una idea peligrosa



Cuando desde la dirección de Generación Zero se nos hizo saber que el siguiente número, el que ahora mismo estás leyendo, versaría sobre Ciencia Ficción, fue casi instantáneo pensar en Lem. ¿Por qué Lem? La lista de nombres que han escrito Ciencia Ficción es casi inabarcable y, por suerte para los afectos al género, aquellos cuyas obras son reseñables también se cuentan por decenas: Isaac Asimov, Philip K. Dick, Arthur C. Clarke, Frederik Pohl, Orson Scott Card, Ray Bradbury, Dan Simmons, H. G. Wells, el propio Howard Phillips Lovecraft en algunas ocasiones... y esto sin ser exhaustivos con la recopilación de talentos, que podría extenderse durante muchos más nombres y aun así siempre habría alguien que nos acusaría de haber olvidado a su favorito. ¿Qué tiene, pues, de especial Stanislaw Lem? La respuesta es compleja en muchos aspectos pero sencilla en otros, pues si algo tiene Lem que no tiene nadie más es Solaris. Se pueden alegar artefactos, teorías y personajes fabulosos; psicohistorias, replicantes, dos mil unos, pórticos, Ender y los cerdis (sí, sí, los cerdis, esos seres fantásticos y simpáticos incluso en los momentos más dramáticos, ¿quién no querría un cerdi por mascota o amigo?)... pero quizá, y sólo quizá, Solaris vaya más allá de todos ellos al condensar en menos de trescientas páginas algunos de los temas más importantes de la Ciencia Ficción y, además, ofrecer una lectura demoledora de uno de los pilares de las sociedades desarrolladas contemporáneas desde finales del siglo XIX, la ciencia.

Sin embargo, hablar de Solaris para plantear esto resultaría prácticamente baladí desde el momento en el que basta con teclear autor y obra en tu buscador de Internet favorito para encontrar cientos de entradas que lo dicen. ¿Qué podríamos añadir que no hubiera sido dicho una y otra vez hasta casi llegar a conseguir que el sentido final de la obra se diluya en la interpretación repetitiva, casi canónica, de la misma? La respuesta está en sus adaptaciones cinematográficas, tanto la rusa, firmada por Tarkovski en 1972, como la norteamericana de Soderbergh, treinta años más tarde. Y, sobre todo, la visión de cómo la propia historia de Solaris y la solarística, así como las ideas “peligrosas” que se escondían tras ellas se van viendo matizadas, llegando incluso a desaparecer conforme avanzan los años y los ojos que se vuelven hacia el cielo en busca de respuestas cada vez se plantean menos preguntas. Así pues, pasen y lean la triste historia de la decadencia de la solarística, de la capacidad de muchos para poner en duda las verdades que nos venden como absolutas, y del apoteosis de la ciencia.

viernes, febrero 08, 2013

Indicaciones de la Ciencia Ficción



Columna OcioZeta-Sevilla Escribe. Beneficios y ventajas de la Ciencia Ficción...

jueves, enero 31, 2013

El Hombre y la Letra V



Tócala otra vez, Sam, que diría aquel. Pero en esta ocasión no voy a pedir que pongan la tonada del maestro Antón García Abril. Pongan esa otra, As time goes by, el fragmento que suena en Casablanca… al menos por ahora…


Queridas hermanas-cabritilla, ya llegó la quinta entrega de este documental narrado en el que hemos tratado de poner luz y taquígrafos sobre esos laberintos en los que algunas veces nos metemos y en los que terminamos perdiendo las ganas de todo. Lo que empezó como la suma de un par de chistes con los que rellenar una columna se ha convertido en una larga fila de palabras que nos traen hasta el momento presente después de haber hecho parada y fonda en tantas anécdotas, gracietas sin gracia y vacuos soliloquios. Aquí están las últimas peripecias de nuestro aficionado-cabritilla al que, fíjate tú qué cosas, el que suscribe ha terminado por tomarle cariño, sobre todo por la multitud de palos que se ha llevado en su particular valle de lágrimas literario. Ha llegado la hora de despedirnos de él y decirle que siempre nos quedará Internet…



… y ahora sí, pongan la otra melodía…

miércoles, abril 20, 2011

El Hombre y la Letra IV

Ya se escucha la tonada del maestro Antón García Abril, ese inicio como de amanecer, y de fondo, subiendo poco a poco, terminando de emerger, la melodía de sabor étnico, aroma a selva y ritmo de aventura que nos mete de lleno en la acción. Así comenzaba El Hombre y la Tierra; así comienza El Hombre y la Letra.

Bienvenidos todos (déjame hacerme la ilusión de que al otro lado hay multitud) a esta nueva entrega de El Hombre y la Letra. Bienvenidos a esta fiesta de la vida, a este canto a la naturaleza, al mirador desde el que, en cada ocasión que se nos brinda, tratamos de centrar la atención en esos detalles más o menos grandes, más o menos habituales, que siembran el desencanto entre las filas de nuestra comunidad de aficionados-cabritilla. Hoy traemos a colación tres nuevos peligros que, si bien a algunos ya les sonarán de algo, o incluso les son de sobra conocidos, quizá otros aún no tengan noticia de ellos, y sólo por brindar consejo a estos últimos merece la pena que insistamos en sus características, la manera de identificarlos, la forma de huir de sus ansias predadoras...

viernes, marzo 11, 2011

El Hombre y la Letra III



Qué, ¿hace falta que lo diga? Buscador, reproductor… Ahí está la que tenía que estar, la sintonía de “El Hombre y la Tierra”. Vámonos que nos vamos.


Una vez más, amigos, estamos aquí para asistir a la gran tragedia de la vida, la lucha intemporal entre depredador y presa, la existencia llena de peligros y acechanzas del aficionado-cabritilla. Volveremos a contemplar su lucha diaria por llegar a un próximo amanecer sin haberse topado de frente con el desencanto. Ya quedaron atrás el ditirambo tóxico, los concursos de pago y la maldición de la no-ubicuidad, el incidente de la historia recurrente, el comentarista feroz, y la historia de la novela interminable. Todo eso quedó atrás. ¿También quedaron atrás los peligros? No, me temo que no. Nuestro aficionado-cabritilla siempre será presa; no cambia el juego, cambian los rivales…

miércoles, septiembre 15, 2010

El Hombre y la Letra II




Aquí estamos con la segunda entrega de nuestro “El Hombre y la Letra”, así que ya saben qué música deben poner, ¿no? Pues al lío.


En nuestra anterior entrega dejamos a nuestro pobre aficionado-cabritilla tratando de zafarse del ditirambo tóxico, intentando no ser víctima del engaño de los concursos de pago y procurando no caer en el pozo del voluntarioso, terribles pruebas que tendrá que superar nuestro amigo si no quiere ser presa de la frustración y el desencanto. ¿Lo conseguirá? Quién sabe, a veces la gacela Thomson salva la vida y el documental termina con música alegre; otras no tanto. Lo único seguro es que, aunque consiga salir airoso de los trances arriba mencionados, el aficionado-cabritilla aún debe permanecer ojo avizor porque, lo sepa él o no, sigue estando rodeado de amenazas, trampas en las que podrá caer si se despista.

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