miércoles, diciembre 11, 2013

Alaindelón

María estaba de pie junto a la estatua de la Plaza Nueva, esperando a “Alaindelón”, su ligue de internet. Llevaba el vestido rojo con pamela que había prometido, y buscaba entre los transeúntes a un apuesto galán vestido de gris y con una flor en la solapa.
–¿Damarroja? –la asustó una voz a su espalda.
María se giró para contemplar a un inmenso hombre atrapado en un estrechísimo traje gris. De su solapa pendía, cabizbajo y reseco, un clavel rojo.
–¿Alaindelón? –dijo María más asustada que sorprendida.
–Llámame Agustín, o Tino –respondió el hombre acercándose para darle un beso.
–Ah, sí…yo me llamo María –dijo ella ofreciéndole la mano.
Tras un breve monólogo de Tino acerca de adonde podrían ir, se encaminaron hacia un horno situado justo frente a la Catedral. María estaba avergonzada, no sabía qué hacer. Ella había quedado con “Alaindelón”, el seductor, el simpático, el inteligente, y no con Tino, el enorme, el sudoroso, el de la cabeza de patata monda.
La cita terminó al poco de haber pedido las dos primeras cervezas, porque María recibió una extraña llamada que la obligaba a marcharse corriendo a un lugar adonde Tino no podía acompañarla.

Esa misma noche, María cambió de seudónimo, de foro de encuentros y de firma, que de “Lo importante es lo de dentro” pasó a ser “Todo importa”.
sábado, diciembre 07, 2013

El club de los suicidas fracasados

Allí estaban todos ellos: el hombre que intentó reventarse con una bombona de gas butano vacía, el que se arrojó al mar justo en la zona en la que los voluntarios de la Cruz Roja realizaban sus prácticas, el que se tomó sesenta píldoras laxantes pensando que eran somníferos, el que se disparó en la sien con aquella pistola de fogueo con la que lo timaron, el que se intentó electrocutar cinco segundos después de que cortaran el suministro eléctrico… Todos discutiendo sobre su inutilidad, sobre lo injusto que era que la gente muriera sin desearlo y ellos no pudieran hacerlo.
miércoles, diciembre 04, 2013

Betún por si hace falta


Creo que ya todos conocen la noticia, incluso habrá alguno que, al pasar junto a determinado Corte Inglés, haya visto a una multitud enfervorecida que, libro en mano, formaba cola para conseguir la firma de su gurú de las letras. ¿Habrá venido Stephen King a firmar? ¿Será George R. R. Martin el que estará ahí desvelando secretos acerca de la conclusión de su famosa saga? ¿Será Pérez-Reverte que acaba de sacar novela? se preguntarán algunos, los pocos que no hayan leído la notica por falta de conexión, de televisor, de vecinos y compañeros de trabajo, que vivan en una isla desierta más allá de los límites de la civilización, vaya (otra explicación no tengo porque la noticia se ha difundido con profusión de escándalo cortesano). Pues no, señores, no se trata de ninguno de esos pelagatos advenedizos, sino de la perínclita Belén Esteban, amante de torero, madre, tertuliana de las vísceras y ahora, como le sobraba tiempo y talento para ello, escritora. O, mejor dicho, firmante de libros, que es a lo que vamos.
sábado, noviembre 30, 2013

Certeza inútil


Fue la materialización de una quimera, el paso a la realidad de una vieja fantasía de la humanidad: poder conocer con antelación el momento exacto de la muerte de una persona. Por supuesto los datos técnicos del invento, abstruso párrafo científico sólo abordable por las mentes más privilegiadas del planeta, nunca fue hecho público, pero su fiabilidad y certeza estaba avalada por demasiadas reputaciones como para ser puesta en tela de juicio; menos aún cuando, tras años de costosísimo trabajo, el ingenio estuvo por fin construido. Por desgracia, el primer y único hombre que llegó a probarlo no fue capaz de deducir que la respuesta “dentro de 26 segundos” significaba que el artefacto estaba a punto de estallar y que debía apagarlo inmediatamente; algo que, por supuesto, estaba contemplado en la predicción.

Finalista del I CERTAMEN DE MICRORRELATOS FANTÁSTICOS Y DE TERROR DE SANTS
miércoles, noviembre 27, 2013

El test de Rorschach-Perring - Paciente 04: Jesús Cañadas


Nueva entrega de El Test de Rorschach-Perring, la serie de diez preguntas con la que tratamos de hurgar impunemente en las meninges de los autores. En esta ocasión, el atrevido que se ha enfrentado a nuestras preguntas es ni más ni menos que Jesús Cañadas, autor que “lo está petando” con su novela “Los nombres muertos”. A poco de bajar del avión que le devolvía a Frankfurt, le hemos asaltado para sacarle sus verdades; he aquí el resultado:

Jesús Cañadas nació en Cádiz en 1980 bajo el nombre de Yolanda. De natural muy señoritingo, le molestaba la arena de la playa en los días de levante. Armado con una fiambrera de filetes empanados y una cantidad inusitada de becas de distintos organismos, lleva años dando tumbos por el mundo con la excusa de crecer como persona. Dado que dejó de crecer como persona a los catorce años, esta excusa ya no se la cree nadie.

En algún punto de sus viajes se dio cuenta de que tenía las tardes libres y se planteó pasarlas escribiendo cosas. Hasta ahora ha conseguido engañar a gente para que se las publique (“El Baile de los Secretos” AJEC 2011; “Los nombres muertos”, Fantascy Penguin Random House 2013). Ahora lo que le quita el sueño es engañar a gente para que se las compre. Si usted tiene algún problema y se lo encuentra, quizá pueda contratarlo. Evite mencionar lo de Yolanda.
sábado, noviembre 23, 2013

Yombo



Dizque todos somos hijos de Dios, hechos a su imagen y semejanza. Pero a poco que se me eche el ojo encima se viene en conocimiento que debió andar distraído Nuestro Señor el día en que fui concebido, pues aún hoy, ya en mi edad adulta, no más de vara y media levanta del suelo mi cuerpo contrahecho, la una pierna gruesa, la otra magra y corta; chepa alta, abundante, y vista tan menguada que apenas me da para andar a tientas por el mundo.  
Juntóse este mal jaez de mi humanidad con la escasa hacienda de mi padre y la generosidad de mi madre, siempre en estado de buena esperanza o de parto, de suerte que siendo yo el último de una cuenta que ya llegaba a la docena, y dando ya las trazas de lo que en creciendo llegaría a ser, ni cristiano nombre me quisieron dar aquellos dos.
miércoles, noviembre 20, 2013

El camarote de los Marx y la selección antinatural


¿Se acuerdan de la escena? Historia del cine, sin duda, aquel camarote minúsculo, casi el trastero del barco, y en él el señor Otis B. Driftwood, los polizones Tomasso, Fiorello y Ricky Baroni, el fontanero, la manicura, los camareros, las criadas, el ayudante del fontanero, la muchacha que buscaba a su tía Micaela, la barrendera… y también dos huevos duros… o mejor que sean tres… Al final, la Sta. Claypool llegaba para su cita con Driftwood, abría la puerta… y la multitud se desmoronaba.
                Qué grande, sí señor, tanto que, con el tiempo, lo que se creó como una más de las delirantes secuencias de una película cómica, terminó instalándose en nuestro imaginario colectivo hasta formar parte de multitud de frases hechas: “Hay menos sitio que en el camarote de los Marx” “Estar más apretados que en el camarote de los Marx” “Hay más gente que en el camarote de los Marx” y tantas otras.
sábado, noviembre 16, 2013

Secreto de confesión



−Ave María Purísima.
            −Sin pecado concebida. Cuéntame, hijo, ¿qué pecados tienes?
            −La verdad es que no estoy aquí por ningún pecado mío, padre, las penitencias de ésos ya las tengo marcadas en las espaldas. Estoy aquí por el pecado de otro hombre.
            −¿Cómo? No te entiendo.
            −Lo suponía. Deje que le cuente, padre, que así entenderá mejor.
            −Cuenta pues.
miércoles, noviembre 13, 2013

El test de Rorschach-Perring - Paciente 03: Antonio Calzado


Aquí volvemos con el Test de Rorschach-Perring, esa mirada en diez manchas, diez diapositivas, hacia lo que hay tras los ojos de un escritor. En esta ocasión se trata de un caso grave, o todo lo contrario, según se mire. Agárrense los calzoncillos y prepárense para entrar en el oscuro mundo de Antonio Calzado

Nació en Córdoba en el revolucionario año de 1968. Escritor y novelista atormentado sólo a ratos y sin salvación posible. Aunque su reino no es de este mundo, dado que tiene la obligación de sobrevivir en él, intenta pasarlo lo mejor que puede. Hasta hoy tiene estas novelas publicadas: "El Círculo del Lobo"(Almuzara,2008) "Umbría" (Almuzara, 2009) y "Noviembre", esta última galardonada con el Premio de Literatura Fantástica Ciudad de Maracena 2010. En 2012 publicó "La Muerte Escarlata" (Dolmen), primera novela psicotrópica- holística- hermenéutica de zombis de la historia. Y el muy cabrito no ha dejado de dar la vara en este 2013 publicando "El Lagarto en la Roca", (Almuzara) antinovela peripatética y axiomática que agárrense ustedes los machos. Y no contento con ello, amenaza en el futuro con perpetrar nuevas y, por supuesto, librescas aberraciones...
sábado, noviembre 09, 2013

Space Cadet


When all the days
the days of the year
I know I miss
that part of me.
Kyuss – Space Cadet

Libre, como polvo cósmico apenas mecido por tenues corrientes gravitacionales. Así me siento yo a los mandos de mi nave, resguardado bajo este bendito casco con curvas de diosa del placer. Ante mí el universo: la constelación de Siddharah bailando sobre la oscuridad infinita, un cometa joven cortando el espacio en pos de su destino, una miríada de estrellas flotando en la nada… ¿Acaso puede existir algo más bello que surcar el cosmos?
miércoles, noviembre 06, 2013

Si tu etiqueta te arrincona...


Si tu mano derecha te hace pecar, córtatela, si es tu pie derecho, hazlo también, si es tu ojo, sácatelo… Así de comedido hablaba el evangelista Marcos para explicar que, en aras de un bien mayor, bien valían unos cuantos sacrificios; en este caso, como ese bien mayor era ni más ni menos que la salvación eterna, la entrada al paraíso, todos los sacrificios le parecían pocos. Eso sí, se cuidó muy mucho de no mencionar al miembro viril como inductor de pecado, porque si le suelta al personal que tendría que cortárselo… poco predicamento hubiera tenido el discípulo de Pedro, me parece a mí.
sábado, noviembre 02, 2013

Enfermedades del alma


Escribo, con manos temblorosas. A mi lado humea un café reciente, y alrededor, más allá del limbo amarillento del flexo que me permite seguir los trazos del bolígrafo, espera la oscuridad, cúmulo de sombras y malos presagios. Llevo horas enfrascado en la misma tarea, y no sé cuántas más restan hasta que pueda ser capaz de expresar lo que siento. La noche ya no es joven, si es que alguna vez lo fue, y tras la ventana, allá en los límites de mi visión, una fina línea de horizonte comienza a distinguirse entre el negro de la noche pasada y el gris del día aún por llegar.
miércoles, octubre 30, 2013

El test de Rorschach-Perring - Paciente 02: Alejandro Castroguer


Segundo informe del Test de Rorschach-Perring, otra serie de diez manchas a través de la cual adentrarnos en el interior de otro escritor de la nueva hornada que seguro continuará dando que hablar tanto como lo ha hecho hasta ahora… o más…

El paciente de hoy, Alejandro Castroguer, nació en Málaga (1971), muy lejos de la Luna, a donde le condujo, de inmediato, su anhelo por llegar a ser astronauta. Niño feliz y adolescente inquieto que estudió pintura y música, desde muy pequeño incubó el virus de la literatura, hasta el punto de que consumió parte de su juventud escribiendo siete novelas, inéditas y posteriormente destruidas debido a su autoexigencia. Nació al mundo editorial con el alumbramiento de “La Guerra de la Doble Muerte” (Almuzara, 2010). Ha perpetrado aberraciones en forma de relatos y ha coordinado las antologías “Vintage’62: Marilyn y otros monstruos” y “Vintage’63: J.F.K. y otros monstruos” para Sportula. En 2012 empeñó las vísceras en “El Manantial”, su segunda novela publicada, redactada desde la rabia. Devoto de la música de Mahler y de los desvaríos de Maldoror, en 2013 ha escrito y editado “El último refugio” con Almuzara, continuación o cara B de “La Guerra de la Doble Muerte”. Nunca ha sentido tanta responsabilidad ni tanto vértigo como cuando la escribía, y es que el nivel de la primera parte del díptico comprometía la validez de la segunda. Tiene aún por publicar la que, para algunos, es su mejor novela, “La octava noche”, y entre manos un par de proyectos de lo más interesantes. Demasiado como para que su vena malévola no para de reír.
sábado, octubre 26, 2013

Dragonada Odyssey 2012, El Resumen


Sobre la puerta de la taberna, un cartel que dice: “Atentos al narrador”. ¿Y eso? Muy sencillo: estamos ante la enésima revisión de El señor de los anillos: hay tabernas, elfos, orcos, magos, dragones, y supuestas segundas lecturas para aquellos a los que no les baste con pasar un rato agradable leyendo una historia de fantasía o tengan que justificarse frente a terceros. Así que hay que estar atentos al narrador, aunque se enrede en soporíferas descripciones o soliloquios de nulo recorrido, ¿de acuerdo?
miércoles, octubre 23, 2013

Feriantes interesados


No sé si habrán escuchado alguna vez el proverbio “cada uno habla de la feria según le va en ella”. Según fuentes de solvente erudición y fiabilidad (Internet, jeje), esta expresión aparece en La Celestina por primera vez, y el caso es que, salida de ahí o de donde sea, es una frase hecha de extendido uso y que viene a significar algo así como que cada uno da una versión de las cosas según su punto de vista personal, obviando cualquier objetividad a la hora de transmitir la idea.
                Hasta aquí todo bien, me parece normal que la gente, cerebros encerrados en una oscura prisión cuyo único contacto con el mundo son un cúmulo de estímulos enviados por unos sentidos que váyase usted a saber con qué fidelidad responden a la realidad exterior, dé su versión personal o personalísima de las cosas. El problema, que es adonde yo quiero ir, es cuando esta distorsión de la realidad, del mensaje transmitido, de lo que otros pensarán a través de nuestras palabras, se hace de una forma interesada, sacando mendaz provecho de la confusión creada.
sábado, octubre 19, 2013

Dramatis personae


Hay personas tan afectas a la razón y atadas a la realidad que creen que nosotros, los dramatis personae, los arquetipos que damos sustancia a las historias con nuestro paso por ellas, somos simplemente eso, fantasías, elucubraciones sin un sustrato físico, quimeras. Otros, sin embargo, dotados de una imaginación más fértil y capaces de soñar despiertos, piensan que somos entidades vivas, aunque irreales, que pasamos nuestra existencia saltando de historia en historia, viviendo multitud de vidas y renaciendo en nosotros mismos a cada relato que protagonizamos; inmortales ajenos a las penurias del ser, a sus miedos y su problemática. Ni unos ni otros conocen la verdad y, aunque sea cierto que nuestra esencia es fantástica y no física, aunque pasemos nuestras vidas saltando de historia en historia y renaciendo con ello, aun así no dejamos de ser entes vivos que, como tales, tenemos que luchar por nuestra existencia. Estamos tan atados a los caprichos del destino como cualquier otro, y siempre temiendo la llegada del silencio, ese que nos puede relegar al olvido y por ende a la muerte. No, no somos inmortales; al menos la mayoría no lo es, si bien existen casos señeros en los que se alcanza ese estado. No todos podemos ser un Quijote, un Raskolnikov, un Billy Pilgrim o un Henry Wotton que, a fuerza de ser evocados una y otra vez, se eternizan en la memoria de las personas a lo largo de los siglos, alcanzando así la inmortalidad. La realidad suele ser otra muy distinta, una realidad dura y secreta que, aquí y ahora, me veo en la necesidad de desvelar, no en busca de piedad o lástima, sino simplemente de comprensión.
miércoles, octubre 16, 2013

El test de Rorschach-Perring - Paciente 01: Juan Ángel Laguna Edroso


Los conocéis por sus obras, por la huella que dejaron sus trabajos en vosotros, los comentarios que leísteis por ahí sobre las mismas, la expectación que levantan sus últimos lanzamientos y la fama asociada a sus nombres; los conocéis por sus palabras, las que intercambiasteis con ellos en aquel evento literario, las que iban acompañadas por una cerveza en un bar, las frases que colgaron en la red social de turno o la opinión que dejaron en el foro que frecuentáis; los conocéis por sus actos, la charla que dieron durante las jornadas en las que los conocisteis en persona, la presentación que hicieron y que os dio la oportunidad de ver sus caras, la lectura pública y apasionada de la que fuisteis partícipes.

Ahora, cuando ya los conocéis por sus obras, sus palabras y sus actos, el doctor Perring, a través de su revolucionario test de Rorschach-Perring, os va a mostrar en diez manchas eso que aún no conocéis de ellos, una mirada hacia lo que se esconde tras sus ojos, una visión de sus miedos y sus anhelos, de lo que los hace ser personas…
sábado, octubre 12, 2013

Al sur del cielo




Al sur del cielo hay un erial maldito donde ni siquiera Dios se atreve a entrar. Un inmenso sol rojo sangra su luz sobre el suelo estéril en cuyo seno sólo el polvo crece, y los lamentos de ángeles suicidas que se cortaron la eternidad de un tajo se suman al gemido del viento que cruza la llanura.



Al sur del cielo vive una ballena atrapada en la lágrima de un gigante, y cuando coletea intentando escapar de su prisión llueven sueños falsos sobre el destino de la humanidad. Los hijos del futuro juegan con el barro que se forma, y construyen torres truncadas donde encerrar a sus princesas prometidas.
miércoles, octubre 09, 2013

Musas problemáticas




Según la versión de Hesíodo de la tradición helénica, el dios Zeus, rey del Olimpo y un auténtico donjuán por lo que sabemos de él (por lo que nos contaron tanto Hesíodo como todos los demás), cierto día se cruzó con Mnemósine, una titánide (el femenino de titán, otro concepto que, al igual que los dioses y el resto de fauna mitológica, usaron los griegos para personificar y así comprender un poco mejor aquello a lo que no llegaban sus entendederas), se encaprichó de ella y, como al parecer era irresistible y le gustaba dejarse querer (entre otras cosas), se la ligó y estuvo nueve días con sus nueve noches todos repletitos de horas dándole al sexy time que vaya tela si aguantaba el muchacho (me río yo, o más bien él, del sexo tántrico), con una potencia, cómo no, divina, porque, aquí entre tú y yo, nosotros no le hubiéramos durado ni medio asalto a la moza titánica, que andaba de potencia más o menos igual que el otro, que para eso también era divina en todos los sentidos.
A resultas de la coyunda, y como en estas cosas los dioses griegos eran muy especiales (otros también lo son, que me sé de uno que te embaraza a través de ángeles mamporreros, cosa que no sé si se terminó de creer el marido de la embarazada; yo no lo hubiera hecho), la embarazó nueve veces (lo dicho, si nos coge a uno de nosotros en medio nos parten por la mitad), y un tiempo después Mnemósine tuvo nueve crías que, con unos padres así, salieron tan especiales como se podía esperar, cada una de ellas con la capacidad de inspirar a los ejercientes de algún arte o ciencia (según una leyenda urbana reciente, hubo una décima que se especializó en inspirar coyundas titánicas, pero ésta se la ha quedado Nacho Vidal para él solito).
                Con el tiempo, el concepto de musa pasó por el magín de los romanos y otras tantas culturas que fueron sucediéndose, hasta llegar a nuestros días convertido en una forma de galantear a muchachas o muchachos, origen etimológico de la palabra música, sinónimo de inspiración, o excusa para ciertos vicios de aficionados a la escritura (como siempre, repito mi letanía: aficionado a la escritura, escritor novel, en ciernes, escritor a secas o lo que sea, que cada uno gobierna su ego como quiere), que es el uso que yo le voy a dar para la columnita.
sábado, octubre 05, 2013

Dos vidas se apuestan, la muerte gana




Dos corazones frente a frente, odio y temor, venganza, culpa, vida y muerte. Sombrero, espuelas, canana, dos pistolas aún silentes, prestas sus doce balas. Un segundo que se estira interminablemente, silencio en la mañana, y la ley ausente.

El diablo sonríe, el buitre grazna; dos vidas se apuestan, la muerte gana.

La calle tendida de un hombre a otro, la vida parada, y el viento en reposo. Paso a paso entre las casas de este pueblo silencioso, de ciudadanos sin alma, ventanas cerradas cuajadas de ojos, y una cruz siempre tallada para la tumba de otro.

Última mano, descubre tus cartas; dos vidas se apuestan, la muerte gana.

Cruce aciago de destinos, con marchamo de venganza y derecho de castigo. Pasa un ángel, dos descargas, cae al suelo el inquilino de una tumba ya cavada, y cede al polvo el rojo vivo de su vida derramada y de sus sueños perdidos.

La vieja historia mil veces contada: dos vidas se apuestan, la muerte gana.





jueves, octubre 03, 2013

Lovely Blog Award


Señores, señoras, empiezo a sospechar que hay gente que me aprecia. No sé si será porque soy un puñetero, como duda alguien, porque cuento chistes graciosos, como duda la mayoría, que no se ríe, porque escribo cosas interesantes, como dudo yo, porque mi hermana se lo ha currado con lo de la presentación del blog, que eso sí tiene sentido, o por algún otro oscuro motivo que no logro vislumbrar, pero el caso es que me han mencionado de otro premio-cadena de estos que impulsan la blogosfera, en esta ocasión el Lovely Blog Award, de la mano de L. G. Morgan y su Literatura con estrógenos
                Por mi parte encantado, más feliz que una lombriz (como diría el gran Juan Antonio Cebrián) con esto de que se me coloque en la estela de otros blogs interesantes y así conseguir algo de atención, y sobre todo agradecido, que es de bien nacidos: muchísimas gracias, Morgan.
                Y ahora al lío, que es cumplir con los requisitos que implica aceptar el galardón, que son, una vez más, contestar una serie de preguntas, preparar una batería de cuestiones para los siguientes eslabones de la cadena, y dar mis candidatos; espero andar acertado con todo ello…
miércoles, octubre 02, 2013

Amigos de la vara verde




A mí siempre me han hecho mucha gracia las expresiones populares, esas frases hechas tan cargadas de verdad que, aunque a veces se refieran a la viga en el ojo propio, no podemos evitar sonreír al escucharlas. Entre mis favoritas en estos momentos está alguna clásica como “ser más guarro que una mano”, otra más moderna (sin sentido antes de los porteros electrónicos o en lugares en los que no los haya) que es “te van a quemar el portero” (por tener un hijo/a muy guapo/a; ésta Kachi y su mujer no la pillaron y tuve que explicarla, qué bochorno) y un par de ellas que recuerdo de boca de mi amigo Ángel Vela: “tener más tonterías que un puesto de pitos” (con acento sevillano tiene mucha más gracia, ahora que lo leo) y “temer más que a una vara verde”, que es la elegida para esta columna.

                En la literatura, en las artes en general, a todos los niveles, en todas las épocas, hay críticos a los que se teme más que a una vara verde, son como el “comentarista feroz” del que ya hablé en El Hombre y la Letra, esos que suelen dejar un cierto rastro de bilis tras sus comentarios. A veces tienen más razón que un santo, otras andan tiesos de la misma, que de todo hay en la viña del Señor. Pero el caso es que, siempre que esa bilis no nos salpique o no nos bailen el agua, o aunque nos salpique pero no seamos más que uno entre tantos que se llevan los palos (mal de muchos…), este tipo de personajes atraen y/o son respetados; es decir, que nos gusta la vara verde, no lo podemos negar, somos amigos de la vara verde…
martes, octubre 01, 2013

Premio Liebster



Todo el que tiene blog sabe de qué va esto, se trata de uno de estos premios en cadena que un bloguero concede a unos cuantos blogueros, éstos al aceptarlo lo conceden a otros cuantos, y así hasta que la iniciativa muere en algún blog triste y abandonado en algún rincón de la red. Por el camino, unos cuantos de esos blogueros se llevan la alegría de que alguien se acuerde de su (más o menos) olvidado rincón, conocen algún que otro blog que les pueda interesar para el futuro, se gana alguna visita aunque sea de rondón, y de paso se conoce gente, que también es parte del objetivo.

                El premio que a mí me ha tocado es el Liebster, que me llegó de la recomendación de Pedro López Manzano y su Cree lo que quieras (gracias, socio, todo un honor), a éste le llegó de Aitor Solar y Disportancia, y así hasta remontarnos a la mente del que se le ocurrió (o imitó) la idea de la cadena. La aceptación implica colgar el logo del premio, contestar una serie de preguntas, y preparar otras tantas para los blogs con lo que yo crea que debe seguir la cadena. Ahí vamos:

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Para enfermos de aburrimiento alérgicos a la pasta de celulosa, para exiliados de bibliotecas con tiempo pero sin estantes, para marineros de la red con tendencia a hacer parada y fonda en tabernas de relatos, para viajeros de sillón y amantes de la aventura estática, para todos ellos y para ti mismo se abre esta consulta, la del doctor Perring, enhebrador de palabras, zurcidor de conceptos y trazador de historias.


Tratamiento único y definitivo: tú pones los segundos;el que suscribe pone las letras.

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